






El programa Curves® de ejercicio y pérdida de peso ayuda a las mujeres a perder peso, ganar fuerza muscular y aumentar el metabolismo y la actividad aeróbica, contribuye a mantener saludable el corazón, los huesos, los músculos y las articulaciones.
Enfermedades cardiovasculares.
Las enfermedades cardiovasculares cobran la vida de más mujeres que las siguientes cinco causas de muerte combinadas, incluyendo todos los tipos de cáncer combinados. Las enfermedades cardiovasculares más comunes son enfermedad del corazón y derrame cerebral. La buena noticia es que el 80% de todas las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir. El primer paso para la prevención es educarse acerca de estas amenazas graves para la salud y tomar las medidas necesarias para reducir su riesgo.
¿Quién está en riesgo?
Tú estás en riesgo de desarrollar o tener una enfermedad cardiovascular si tienes el colesterol alto, la presión arterial alta, si fumas, si tienes sobrepeso, si estás inactivo físicamente, si tienes diabetes o algún familiar inmediato la tiene.
Sentimientos crónicos de estrés, el excesivo uso de alcohol o de drogas ilegales y el uso de píldoras anticonceptivas pueden también aumentar el riesgo de una enfermedad cardiovascular. Visitas regulares a tu médico para monitorear tu riesgo es un factor importante para la prevención y la gestión de esta enfermedad.
Los síntomas de ataque cardíaco y derrame cerebral
Mientras los síntomas de dolor torácico intenso y dolor que se extiende en el brazo y/o el cuello son bien conocidos síntomas de ataque al corazón en los hombres, las mujeres experimentan señales de advertencias más sutiles. Esto incluye falta de aliento, dolor de espalda, dolor en la mandíbula, náuseas, fatiga, indigestión y vómitos. Las señales de advertencia del derrame cerebral incluyen entumecimiento o debilidad repentina de la cara, brazo o pierna (especialmente en un lado del cuerpo), la confusión repentina o dificultad para hablar, dificultad repentina para ver, dificultad repentina para caminar o mareos y, de repente, dolor de cabeza severo sin conocer la causa. Si tú sospechas que puedes estar teniendo un ataque al corazón o derrame cerebral llama al número de emergencias, inmediatamente.
La prevención de las enfermedades cardiovasculares y la gestión de su enfermedad cardiovascular
La disminución de la tasa de muerte por enfermedad cardiovascular se debe en gran medida a las personas que adoptan una vida más sana y al control de sus factores de riesgo. Una investigación descubrió que, una reducción de 12 a 13 puntos de presión arterial puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular un 25%. Un 10% de disminución de los niveles de colesterol total en sangre puede reducir la incidencia de enfermedad coronaria hasta en un 30 %. La presión arterial y el colesterol se pueden bajar siguiendo un programa regular de actividad física y estableciendo hábitos saludables de alimentación.
Enfermedad cardiovascular y ejercicio
El ejercicio es la mejor manera para mantener tus factores de riesgo bajo control y disminuir tu riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. La asociación americana del corazón recomienda aumentar tu actividad física por lo menos de 30 minutos por día en la mayoría de los días de la semana.
Esta asociación también recomienda:
· Participar en actividades de intensidad moderada, que es cualquier ejercicio que aumenta la temperatura del cuerpo y eleva la tasa de respiración · El entrenamiento de resistencia, con ocho a 10 ejercicios diferentes en dos o más días por semana. · Incluir entrenamiento de la flexibilidad y un aumento en las actividades de vida diaria para completar el régimen
Por supuesto, antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, habla con tu médico.
Diabetes
La diabetes es una enfermedad en el que el cuerpo no produce o no usa correctamente insulina, hormona que tu cuerpo necesita para convertir azúcar, almidones y otras comidas en energía. Cuando tienes diabetes tu nivel de azúcar en sangre y glucosa en sangre se eleva. Si no se trata, puede convertirse en algo serio, complicaciones de largo plazo como insuficiencia renal, ceguera, enfermedad del corazón y otras condiciones peligrosas. Aproximadamente, 20.8 millones de Norteamericanos sufren de diabetes, y cerca de un tercio de esas personas no lo saben. Más del 90 % de personas diagnosticadas con diabetes tienen la diabetes del tipo 2, que está, usualmente, asociada con la edad, la obesidad, la falta de actividad física y antecedentes familiares de esa enfermedad.
Los síntomas de diabetes
Mientras que el tipo 2 de diabetes ocurre en personas de 40 años aproximadamente, las personas jóvenes están desarrollando esta enfermedad por causas como la dieta pobre, la falta de actividad física y la obesidad. Los síntomas de diabetes incluyen el aumento de la orina, sed, fatiga extrema, visión borrosa y deshidratación. Si sospechas que tal vez puedes tener diabetes, tienes que ver a tu medico inmediatamente. La diabetes no tiene cura, pero muchas personas que padecen esta enfermedad pueden vivir sanamente si la saben manejar. Para esto, existen componentes importantes, como el ejercicio regular, una dieta saludable y medicación.
Prevención de la diabetes
La buena noticia es que la diabetes tipo 2 puede prevenirse. La investigación ha encontrado que los cambios de estilo de vida, tales como una pérdida de peso de 5 a 10 por ciento y el aumento de la actividad física, puede prevenir o retrasar el desarrollo de diabetes tipo 2. De hecho, cuando muchas personas son diagnosticadas con diabetes tipo 2, los médicos recomiendan la gestión de la enfermedad a través de una dieta bien equilibrada y el ejercicio.
La diabetes y el ejercicio
Todas las personas deben ejercitarse, pero para las personas con diabetes el ejercicio tiene beneficios extras para la salud: ayuda a controlar el peso y mantener los niveles de azúcar o glucosa en sangre en un rango saludable. De hecho, 30 minutos de ejercicio intenso puede bajar los niveles de la glucosa en sangre de 24 a 72 horas. Para que un ejercicio sea saludable y moderado tiene que ser un ejercicio que te aumente la temperatura corporal y eleve la tasa de respiración. La asociación americana de diabetes (American Diabetes Association) recomienda a las personas con diabetes tipo 2 que hagan ejercicio físico por lo menos tres veces por semana. También recomienda que hagas: · Por lo menos 150 minutos de actividad física moderada e intensa cada semana o 90 minutos de actividad más intensa por semana. ·Ejercicio de resistencia, como entrenamiento tres veces por semana. Además de que el ejercicio es bueno para bajar tu nivel de glucosa en sangre, es importante que monitorees tu glucosa en sangre antes y después de cualquier actividad física.
Todas las personas deben ejercitarse, pero para las personas con diabetes el ejercicio tiene beneficios extras para la salud: ayuda a controlar el peso y mantener los niveles de azúcar o glucosa en sangre en un rango saludable. De hecho, 30 minutos de ejercicio intenso puede bajar los niveles de la glucosa en sangre de 24 a 72 horas. Para que un ejercicio sea saludable y moderado tiene que ser un ejercicio que te aumente la temperatura corporal y eleve la tasa de respiración.
La asociación americana de diabetes (American Diabetes Association) recomienda a las personas con diabetes tipo 2 que hagan ejercicio físico por lo menos tres veces por semana.
Además de que el ejercicio es bueno para bajar tu nivel de glucosa en sangre, es importante que monitorees tu glucosa en sangre antes y después de cualquier actividad física.
Osteoporosis
¿Piensas en tus huesos? ¿Sabias que esos 206 tejidos conectivos forman la sustancia de tu esqueleto? Para la mayoría de nosotros los huesos están fuera de la vista y la mente. Pero para 35 millones de mujeres estadounidenses con osteoporosis o baja masa ósea, los huesos son un pensamiento constante. Osteoporosis significa “huesos porosos”. Básicamente, los huesos se vuelven débiles y son más susceptibles a las fracturas y rupturas, sobre todo en la cadera, la columna y la muñeca. Edad, género, origen étnico y la genética son algunos de los factores comunes de riesgo.
Coloque una marca de verificación junto a cada declaración que se aplique a ti. Este simple cuestionario te dará una idea de cuantos factores de riesgo tienes para la osteoporosis
· Tengo post menopausia.
· Tengo una historia de fracturas de huesos.
· No hago entrenamientos de fuerza.
· Soy mujer.
· Uno de mis padres o abuelos tenía osteoporosis.
· Tengo huesos pequeños.
· No como 2 -3 porciones de productos lácteos por día.
La “National Osteoporosis Foundation” recomienda que te hagas una prueba de densidad ósea si no estás tomando estrógeno y si cualquiera de las siguientes condiciones se aplican a ti:
· Tienes por encima de 65 años, independientemente de los factores de riesgo
· Padeces de post menopausia y tienes por lo menos uno de los factores de riesgo mencionados anteriormente
· Tienes una anormalidad en las vertebras
· Tienes diabetes tipo 1, sea hepato-renal o enfermedad tiroidea, o una historia familiar de osteoporosis
· Estás experimentando la menopausia
Además de hacerte una prueba de densidad ósea, deberías hacer lo que puedas para proteger tus huesos. Obtener suficiente calcio en la dieta y entrenamiento de fuerza son dos de las mejores cosas que puedes hacer para proteger sus huesos.
Obtener suficiente calcio.
La cantidad recomendada es de 1,000 hasta 1,200 miligramos por día. Leche, yogur, quesos caseros contienen aproximadamente 300mg por porción. Un suplemento de calcio te ayuda a satisfacer tus necesidades diarias. Asegúrate de seleccionar un suplemento de calidad hecho con citrato de calcio. Otras formas de calcio, como el carbonato de calcio no son absorbidos eficientemente. Los suplementos de calcio también contienen vitamina D.
Entrenamiento de fuerza.
Tus huesos se ponen fuertes y más densos cuando los haces trabajar. Un programa completo, como el circuito de Curves®, trabaja cada grupo muscular y también los huesos que trabajan con él. El entrenamiento de fuerza, tres veces por semana, con un día entre medio para descansar los músculos, alternado con ejercicios aeróbicos como caminatas, jogging o tenis en los otros días, es ideal.
Tus huesos te proveen el marco y el apoyo para todo el cuerpo. Cuida tus huesos, y ellos harán lo mismo contigo.
Artritis
Los tipos más comunes de artritis son el reumatoide y la artrosis. La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria sistemática que se manifiesta en múltiples articulaciones del cuerpo. Se cree que es el resultado de una respuesta inmune defectuosa.
La artrosis está caracterizada por la degeneración del cartílago, tejido duro pero resbaladizo que cubre el final de los huesos donde se encuentran para formar una articulación. Los cartílagos sanos permiten a los huesos deslizarse uno sobre el otro, y absorbe la energía del choque del movimiento físico. En la artrosis, la capa superficial del cartílago se rompe y se desgasta hacia abajo, permitiendo que los huesos bajo el cartílago se rocen, causando dolor, hinchazón y pérdida de movimiento de la articulación.
Las articulaciones más afectadas por la artrosis son: las rodillas, las caderas, las manos y la columna vertebral. El inicio de la artrosis es gradual y usualmente empieza después de los 40. No hay cura para la artrosis, sin embargo hay un tratamiento para aliviar los síntomas e incluye una combinación de la educación del paciente, terapia física, control de peso y el uso de medicamentos.
Los síntomas de la artrosis
Las personas con artrosis suelen tener dolor en las articulaciones y algunas limitaciones de movimiento. En algunas personas que tienen artrosis progresan rápido; sin embargo en la mayoría, el daño en las articulaciones se desarrolla gradualmente en los últimos años. La artrosis puede ser relativamente leve e interferir poco con el día a día, pero también puede causar dolor y discapacidad.
Las señales de advertencia de la artrosis incluyen rigidez en una articulación después de levantarse de la cama o sentado durante un largo período de tiempo, hinchazón en una o más articulaciones, y una sensación crujiente o el sonido de roce entre los huesos. A principios de la enfermedad, el dolor de las articulaciones puede alterar el trabajo físico o ejercicio. Más tarde, dolor en las articulaciones puede llegar a ser más persistentes.
El diagnostico precoz y el apropiado manejo de la artritis, incluyendo actividades de auto-gestión, puede ayudar a las personas con artritis a disminuir el dolor, mejorar la función y mantener su productividad. Si tienen síntomas de la artritis, consulte a su doctor y empiece el tratamiento apropiado para tu condición.
Prevención de la artrosis
Una investigación mostró que la actividad física disminuye el dolor, mejora la función de la discapacidad y los retrasos. La actividad física también ayuda a mantener bajo el peso, y la investigación también sugirió que mantener un peso saludable reduce el riesgo de desarrollo y disminuye la progresión de artrosis.
Muchos americanos están usando suplementos nutricionales, como la glucosalina y la condroitina, con la esperanza de reducir el dolor articular.
Se ha demostrado, a través de la investigación realizada por el laboratorio de nutrición de deportes y ejercicio de la universidad de Texas A&M, que suplementos de Apoyo, que incluyen glucosalina y condroitina, tienen beneficios terapéuticos en la reducción del dolor.
El ejercicio y la artrosis
Uno de los mejores tratamientos para la artrosis es el ejercicio. El ejercicio puede mejorar el estado de ánimo y las perspectivas, reducir el dolor, aumentar la flexibilidad, fortalecer el corazón y mejorar el flujo de sangre, mantener el peso, y promover el bienestar físico general. La cantidad y la forma de ejercicio que usted necesita dependen de que articulaciones estén involucradas, de la estabilidad de ellas y de si usted ha tenido una articulación reemplazada quirúrgicamente. Tu médico o terapeuta físico te puede ayudar a desarrollar una serie de rutina de ejercicios que sean adecuadas para ti.
El centro para control y prevención de enfermedades recomiendan por lo menos 30 minutos de ejercicio físico moderado por lo menos tres veces semanales.
La recomendación general incluye:
· Hacer 30 minutos de actividad aeróbica 2 o 3 veces semanales.
· Llevar a cabo entrenamiento de fuerza una vez o dos veces por semana.
· Incluir ejercicios de flexibilidad o estiramiento.
· Evitar las actividades de alto impacto o las que requieren movimientos repentinos y enérgicos.
Pregúntale a tu doctor o terapeuta físico sobre las directivas para el ejercicio cuando una articulación está inflamada, o si la inflamación está presente. Además, verifica si tienes que utilizar analgésicos o hielo después del ejercicio.